AVECES LA MEJOR FORMA DE AYUDAR A ALGUIEN ES NO HACERLO



Motivo de consulta: Profunda tristeza, pérdida de peso, insomnio.

Caso: Madre desesperada confirmó sus sospechas de que su hijo de 17 años consume sustancias psicoactivas, ella lo confronta y el joven acepta su adicción y le advierte que lo va a continuar haciendo.

Hallazgos significativos: encuentro una mujer con una historia de crianza tradicional rígida, padre autoritario y machista, madre sumisa y victimizada; en casa jamás se permitió un error. Su mecanismo de adaptación fue convertirse en la servidora de todos y ser la mejor hija con lo cual  se siente bien ya que todos le dicen lo buena que es, aunque cree que se aprovechan de ella.

Pasada la mayoría de edad formó un hogar con un hombre "relajado", se autoimpuso el control de la casa y la educación y crianza de sus dos hijos.
Es lo que coloquialmente se podría describir como una madre intensa, no los dejaba ni respirar, siempre cuidándolos, protegiéndolos  y hablándoles de lo terrible  que es el mundo allá afuera.

El joven desde muy chico le reclamaba que se sentía agobiado por sus controles, pero ella lo convencía rápidamente que eso lo hacía porque lo amaba y no quería que se perdiera en malos pasos…

A lo anterior se suma el ocultamiento de la situación a la familia, pues si llegaran a saberlo ella se “moriría de vergüenza”.

Luego de un largo rato de sollozos y lágrimas le sugerí que aceptara que su hijo es un adicto, la expresión en su rostro fue como si hubiera recibido la noticia de su muerte. Se negó rotundamente! No, no, no, no puedo aceptarlo. Yo quiero salvarlo y voy a hacer lo que sea para lograrlo.

Intente explicarle que su hijo aún no estaba listo, que necesitaba trascender esa experiencia para crecer, que mientras ese momento llegaba se ocupara en mirar de qué forma lo que le pasaba a su hijo podía ser para ella una experiencia de crecimiento. Tal vez la enfermedad de su hijo la llevaría a liberarse del miedo, a por fin enfrentar a su familia aceptando su vulnerabilidad, a aceptar y no juzgar como malos o buenos a los otros, a entender que no se puede educar con el miedo y la manipulación emocional, a recordar que el amor es incondicional, a confiar y soltar, a ver que ella no es el centro del universo y que no puede arreglar todo, a decir que no, a aceptar y respetar el espacio de los demás,  a reconocer que el sacrificio está lejos del amor…etc. etc. No se daba cuenta pero su hijo la estaba liberando.

El resto de la consulta transcurrió entre dos frases recurrentes: ¿por qué me pasa esto a mi si yo he sido una buena madre? Y, yo voy a hacer lo que sea para que el cambie.

Eso me hizo entender que ni yo podía ayudarla ni ella a su hijo.

Conclusión:
Algunos aun no estamos en capacidad de ver, pretendemos ayudar pensando inocentemente que los demás son los enfermos, nos falta consciencia para entender que nada de lo que ocurre a nuestro alrededor nos es ajeno, que somos parte importante del problema y que en vez de enfocarnos en el otro podríamos empezar a modificar lo que hay en nosotros que hace que esto siga ocurriendo.



Gracias por leerme, abrazos de colores

Comentarios

Entradas populares de este blog

QUE EL OTRO CAMBIE ME HARÁ FELIZ

¿Por qué no puedo perdonar?