Expectativa: Te celo porque te amo. Realidad: Te celo porque tengo miedo y quiero controlarte.

 

¿Quién no ha sentido un “fresquito” cuando su pareja se molesta por la mirada insinuante de otro(a)? ¡Se siente bien no!... Eso nos recuerda aquella consigna de “sin celos no hay amor”.

Tocaré este tema para aclarar ciertos aspectos y que deduzcas si lo de tu pareja o lo tuyo, es normal o patológico.

Mientras más celosa se vuelve una persona, más luchará su pareja para ser libre, logrando que él o ella desarrolle una necesidad incluso mayor de controlar la situación. Es un círculo vicioso y emocionalmente agotador.

Desde el punto de vista de la espiritualidad, lo contrario al amor no es el odio, es el miedo; por tanto, los celos no están en el contexto del amor. Quien te cela no te ama, solo tiene un profundo miedo a quedarse sin su objeto de placer.

 Pero… ¡Oye María Yulieth! Eso es un tanto exageradooo… ¿Acaso es malo sentir esa alegría que te da cuando tu pareja se enoja al sentir que invaden su territorio?
A eso yo respondería que nada es malo o bueno, solo una oportunidad de aprendizaje. Además,  ¡TÚ no eres territorio de nadie!

 Quien se vincula con personas celosas,  es porque en su interior necesita comprobar que es importante para alguien, conjuntamente, tiene un concepto desvalorado de sí mismo, interpretando el control de la pareja como muestras de amor. Por su parte, los celosos tienen heridas graves de la infancia, fueron poco amados, crecieron con conciencia de abandono, tienen traumas por experiencias dolorosas y no se sienten lo suficientemente valiosos para que alguien los ame, por lo cual, establecen todo un esquema de control para no volver a su estado de vulnerabilidad. En el fondo son niños asustados transformados en adultos que hacen  escenas  asumiendo el papel de víctimas o villanos, apropiándose de roles que van desde la manipulación, llantos, imposiciones, prohibiciones, agresiones, violencia verbal, física y en ocasiones hasta la muerte. (Yo misma recuerdo que alguna vez un novio irrumpió en un salón de clases, donde era maestra, para exigirme hablar con él  y que si no lo hacía me “armaba el show”, todo porque yo había decidido no continuar en una relación obsesiva y dañina).

Por lo general, los celosos se muestran al principio como muñecos de peluche; tiernos, amorosos y preocupados por el bienestar de su pareja. Son tan sutiles que nadie podría sospechar lo que viene después cuando muestran su verdadero yo. Sus víctimas ahora están inmersas en una relación de apego, sienten pesar y compasión pues saben que su pareja “ha sufrido mucho” y la perdonan una y otra vez, ya que estos personajes son expertos en el arte del detalle, las flores y el arrodillarse.  ¡Su víctima confundida sigue pensando que esto es amor!

Ø  El celoso siempre sospecha. Así seas un santo(a) siempre te rodea con esa expresión de duda.
Ø  Entre más le expliques, más te juzga…  te desgastas  y no logras convencerlo(a).
Ø  Siempre te culpa de sus alteradas respuestas, te hace creer que eres el o la causante de sus males.
Ø  Te profiere insultos relacionados con promiscuidad e infidelidad… entre otras…
Ø  Claro está que hay casos más enfermizos que otros, pero es siempre importante estar atento.

Si eres una persona celosa te motivo a tomar conciencia de tu grandiosidad. Cree lo maravilloso(a) que eres y tendrás la confianza para sentir que cualquier persona daría lo que fuera por estar a tu lado. No mendigues amor y jamás compitas con nadie, solo intenta mejorarte como persona cada día, enfocando tu energía en ti y no en revisar minuciosamente los gestos, la ropa, el horario y el teléfono de tu pareja. Te sugiero que identifiques las razones por las cuales has desarrollado ese sentimiento de posesión. Muy probablemente se trate de un temor al abandono y no se relacione en lo absoluto con la pareja como tal. Luego, toma decisiones como si tuvieras toda la autoconfianza del mundo. Al final, tus sentimientos se alinearán con tus acciones.

Necesitamos aprender a elevar nuestra autoestima e impedir que los sentimientos negativos respecto de nosotros mismos nos llenen de temores sobre una posible infidelidad, no obstante, si alguien te traiciona o es infiel, eso es lo que debe ser, haz el aprendizaje de la experiencia; las relaciones duran lo que tienen que durar para nuestro crecimiento, mientras más aumentes tu nivel de conciencia y tu amor propio, más saludables serán tus relaciones y más amorosas las personas a tu lado.

Ahora, si tu realidad es que vives con una persona celosa y  eres su “victima” hazte la siguiente pregunta: ¿Para qué me maltrato a través de mi pareja? Te aclaro algo, la pregunta que debes formularte no es  ¿por qué?,  sino, ¿para qué? Todas nuestras relaciones son asignadas y con tu pareja hay una gran lección para ti, tiene que ver con romper viejos esquemas, enfrentar miedos y confiar en Dios.
La respuesta a la pregunta inicial es un rotundo NO. Cuando hay amor no hay celos, no hay control, no hay invasión del espacio. El amor es absoluta confianza en ti, en Dios y en el otro. Esta confianza no está basada en que el otro siempre va estar conmigo y me será fiel, es la confianza de saber que bajo la dirección divina todo sucede de manera correcta y para bien.

Gracias, Gracias, Gracias

Nota, si tienes alguna inquietud o deseas que responda a una pegunta al respecto, por favor déjala en los comentarios o escríbeme a mi página de Facebook
https://www.facebook.com/mariaycoach/




Comentarios

Entradas populares de este blog

QUE EL OTRO CAMBIE ME HARÁ FELIZ

¿Por qué no puedo perdonar?