¿Cómo sanar un hijo?

No puedo verme a mi mismo, sino a través del otro, pues es él, quien me deja ver aquello que oculto, que me avergüenza, que juzgo o que que no quiero ver en mi.

Todo a mi alrededor habla de cómo estoy  por dentro, y a lo mejor al observarlo duele...en el caso de los hijos, lo que rechazo es mi reflejo,  parte de lo que veo en ellos también habla de mi.

Si quiero ayudar realmente a mi hijo a salir de una situación digo:

Amado hijo, que eres quien soy yo: lo siento, perdóname, gracias, te amo

Con las palabras "lo siento y perdóname" sano la parte de mi que está contribuyendo al conflicto:
lo siento y perdóname, indican que reconozco que hay algo consciente o inconsciente en mi que ha creado esta situación en la vida de mi hijo.

Luego digo " gracias y te amo" porque cada cosa que vives me da la oportunidad de observar mis percepciones erróneas y sanarlas.


“Amado hijo, que eres quien soy yo: lo siento, perdóname, gracias, te amo”
Puedes utilizar estas frases en cualquier momento del día. Es importante que lo hagas de forma constante, aún cuando no veas en la realidad lo que esperas.
No hay que intentar cambiar nada afuera, ni convencer al hijo de que debe ser distinto por su bien, no hay que luchar ni pretender que se haga nuestra voluntad, solo soltar y perdonar. 
La responsabilidad de la transformación y liberación está en nosotros, en ese espacio en el que el otro  y yo somos iguales y arrastramos las mismas heridas.
El hijo solo me muestra que hay cosas que aún no he dejado ir, que permanecen en mi consciente o inconscientemente. 
Dile  "hijo, lo siento, perdóname, gracias, te amo por darme la oportunidad de sanarme y por ayudarme a liberar estas memorias que habitan en mí”.

Como padres a veces nos estancamos en las miradas del juicio, de lo que creemos que "debería ser". Nuestros hijos siempre nos invitan a sanarnos, por lo tanto en vez de la critica, la rigidez y el control solo digamos "te amo, gracias"




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